Metaversos
Los metaversos fueron una de las promesas más audaces de la ciencia ficción de finales del siglo pasado. Snowcrash, Ciudad Permutación o los tempranos esfuerzos de los voluntariosos Bruce Sterling y William Gibson. Pero al igual que pasó el 1984 sin que la policía del pensamiento impusiese su dominio (o sí), y que pasó el 2001 sin que descubriésemos monolitos en la Luna, Internet llegó para quedarse pero la gente sigue viviendo el mundo real con plenitud. O no.
Second Life, el metaverso creado en 2003, dio hace algún tiempo el paso de curiosidad novedosa a fenómeno cultural. Cierto es que no le faltan críticos (como a cualquier otra iniciativa colaborativa, por cierto), y que la cobertura mediática que ha generado ha sido excesiva, pero como experiencia de universo de crecimiento orgánico e incontrolado tiene pocos equivalentes. Reuters tiene incluso un reportero dentro del entorno virtual. Otros medios, como El País, también han hecho sus pinitos. La comunidad Second Life tendrá incluso su propio tabloide sensacionalista.
Second Life despierta mi curiosidad no como mero juego online, sino por sus posiblidades como herramienta educativa. En este reportaje de The New York Times se relata cómo varias universidades norteamericanas han comenzado a adquirir "islas" donde llevar a cabo clases virtuales. Linden Lab, la compañía creadora del programa, cobra unos mil dólares por cada isla, más una cuota por mantenimiento. Las imágenes que acompañan al texto de la noticia son, cuando menos, curiosas. Sarah Robbins, estudiante de doctorado en Ball State University (Indiana), es una de las académicas más activas en el estudio de este lado innovador de las comunidades virtuales. Su sitio personal contiene información de gran interés, incluyendo links a varias de sus conferencias, como la que ofreció en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Carolina del Norte). Francamente interesante.
Second Life, el metaverso creado en 2003, dio hace algún tiempo el paso de curiosidad novedosa a fenómeno cultural. Cierto es que no le faltan críticos (como a cualquier otra iniciativa colaborativa, por cierto), y que la cobertura mediática que ha generado ha sido excesiva, pero como experiencia de universo de crecimiento orgánico e incontrolado tiene pocos equivalentes. Reuters tiene incluso un reportero dentro del entorno virtual. Otros medios, como El País, también han hecho sus pinitos. La comunidad Second Life tendrá incluso su propio tabloide sensacionalista.
Second Life despierta mi curiosidad no como mero juego online, sino por sus posiblidades como herramienta educativa. En este reportaje de The New York Times se relata cómo varias universidades norteamericanas han comenzado a adquirir "islas" donde llevar a cabo clases virtuales. Linden Lab, la compañía creadora del programa, cobra unos mil dólares por cada isla, más una cuota por mantenimiento. Las imágenes que acompañan al texto de la noticia son, cuando menos, curiosas. Sarah Robbins, estudiante de doctorado en Ball State University (Indiana), es una de las académicas más activas en el estudio de este lado innovador de las comunidades virtuales. Su sitio personal contiene información de gran interés, incluyendo links a varias de sus conferencias, como la que ofreció en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Carolina del Norte). Francamente interesante.


1 Comentarios:
Efectivamente "Second Live" representa lo simbólico como "fin de la histora", característica básica de esta época que nos ha tocado vivir.
Echo de menos un pequeño guiño a lo que supone las infinitas vidas de Second Life como fenomeno vinculado a la esfera económica y política (sic):gente que se hace millonaria, empresas que colonizan islas y territorios virtuales para hacer negocios reales, oficinas de turismo que intentan arrastrar a la realidad física de su espacio a los visitantes que conocen en la irrealidad espacial de Second Life, políticos que buscan votos... (no sigo porque si no le escribiría una canción a Sabina y no es plan).
En este mundo todo puede pasar y cuando Second Life cotize en las principales Bolsas (con mayúscula, por si acaso) del mundo "desarrollado" nos sentaremos (mi avatar y yo) a ver cómo las acciones suben y como aumenta nuestra cuenta de Lindens depositada en el LindenBank...
Por cierto, Gijón fue la primera ciudad que abrió una oficina de información turística en Second Life... Como bien dices, la gente sigue viviendo en el mundo real (incluso para hacer turismo).
Un saludo.
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