Tecnología y periodismo
¿Por qué no hay apenas periodistas en las novelas sobre el futuro cercano? El cyberpunk se percató hace tiempo de un axioma que hoy parece obvio:en un tiempo en el que cualquiera puede convertirse en comunicador, en storyteller, como dicen los angloparlantes, y en el que los lectores alcanzan a las fuentes primarias a golpe de ratón sin necesidad apenas de intermediarios, el sentido de la existencia de profesionales de la noticia se quiebra.
Las propuestas para redefinir el rol del periodista en el presente hipertecnológico son variadas y a veces contradictorias entre sí. Las más interesantes vienen de aquéllos que hacen hincapié en la necesidad de que la profesión se someta a un reciclaje profundo que permita aprovechar las ventajas de las nuevas tecnologías. La expresión computer-assisted reporting fue popularizada hace ya años por el profesor Philip Meyer en su libro Precision Journalism. Meyer no hablaba apenas de ordenadores y software (se centraba en la investigación sociológica aplicada a historias de actualidad y de investigación), pero recalcaba la importancia de que los periodistas tuviesen una formación sólida en el manejo de datos estadísticos y su tratamiento informático. Una herejía en los tiempos en que el libro fue escrito.
Esta tendencia tiene sus detractores. La historia de la relación entre tecnología y periodismo es agridulce. El periodismo escrito, el que se hace en los diarios, por tradición, es una de las profesiones más alérgicas a la innovación y los cambios metodológicos y organizativos. La imagen del periodista que hasta hace pocos años se transmitía en las escuelas profesionales era la de alguien que, armado únicamente de bloc de notas, bolígrafo (y procesador de texto, en el mejor de los casos), comunicaba todos los días los hechos más relevantes a sus lectores. Una visión idílica que se resquebrajó cuando alguien comenzó a mencionar palabras como “medios en línea”, “weblogs”, “periodismo ciudadano” o “multimedia”.
El panorama está cambiando. Hoy ya no es un pecado hablar de la tendencia a contratar periodistas-programadores, como hace este artículo de la PBS norteamericana, en el que se destacan las inmensas posibilidades que ofrece la combinación de complejas aplicaciones de visualización de datos, el dominio de la programación y las habilidades más tradicionales del periodismo. Online Journalism Review, en este otro texto, adopta un enfoque similar. Tim O´Reilly, por su parte, se hace eco del murmullo de la marea. La ciencia ficción de futuro cercano no ha hecho caso apenas a los periodistas. La revancha será que una nueva generación de profesionales se embarque en un futuro de ciencia ficción.


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